Arganzuela: un poco de historia…

Lo prometido es deuda… sabemos que llevamos un parón informativo, pero los exámenes de fin de curso, la Selectividad  y algún que otro problema logístico nos ha mantenido okupadxs (un poco más okupados de lo normal, nunca mejor dicho). Pero lxs Insurgentxs seguimos dando guerra, y con nuevos integrantes.

 

Como prometimos escribir por aquí un poco de historia sobre el barrio, hemos recopilado información para hacer una retrospectiva  sobre Arganzuela desde su nacimiento, y dar testimonio de su condición de distrito obrero y multicultural.

 Pese a que a muchos le joda, nuestro barrio es un barrio de trabajadores, de aquí y de fuera, y NO es ni SERÁ cobijo ni hogar de FASCISTAS ni de RACISTAS.

 

Pues lo dicho, aquí os dejamos una primera parte.

 

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ARGANZUELA: HISTORIA DE UN BARRIOViejo_matadero_Arganzuela

En el Madrid del siglo XIX, una zona rural al sureste de la cuidad, fuera de sus límites legales, comenzó a habitarse.  La población que emigraba de otras zonas de la Península para trabajar en la metrópoli se instalaba en chabolas y casitas ilegales, famosas en la literatura de la época por su insalubridad.

Allí se acumulaban los nuevos pobladores que la ciudad no podía absorber.  Hasta entonces, la zona sólo había servido para tener las instalaciones de servicios del Rey. Pero en 1860 se trazó el Plan de Ensanche que la incorporó a la ciudad. Entonces, lo que había sido hasta el momento  un territorio a las afueras  se empezaba a convertir en una encrucijada en la que se enfrentaban una cuidad como Madrid, que quería consolidarse como metrópoli,  y una población que se multiplicaba día a día, que venía del campo, de los pueblos, dejando atrás valores y costumbres para enfrentarse e integrarse en la nueva realidad de la ciudad que se transformaba.

Entre 1860 –cuando comenzó el Plan de Ensanche- y 1936, cuando comenzó la Guerra Civil, se gestó Arganzuela.

Durante ese periodo el vecindario se multiplicó hasta 4 veces. Algunos no eran emigrantes: venían del centro de la metrópoli a vivir aquí por los bajos alquileres y la cercanía a los centros de trabajo.  Y es que, como residencia de la clase trabajadora, se instalaron en ella las fábricas que la convirtieron en un núcleo industrial. Hasta entonces, el escaso desarrollo de la industria en Madrid y en el Estado Español se veía sustituido por los oficios y la construcción del ferrocarril. El tren va a ser determinante en el barrio: sería su espina dorsal durante décadas, y cualquier vecino mayor remitirá a las vías férreas para contar cómo se vivía en el barrio hace 50 años: ese ferrocarril que unía la Estación del Norte ( que ahora llamamos Príncipe Pío ) y la de Delicias, y la famosa Estación de Atocha.

ARGNA

Tras el parón que supuso la Guerra Civil, también en el desarrollo de las comunicaciones – se perdió gran parte de la red de Telégrafos y de Ferrocarril- se abre una nueva etapa, la del Franquismo, y la dura posguerra de los primeros años de dictadura.  Se abren entonces mercados centrales y el famoso Matadero Municipal, hoy un espacio que gestiona el Ayuntamiento y que mantiene abandonados y sin ningún uso público muchos metros cuadrados de las antiguas naves. También se construyó vivienda protegida, de la que aún podemos ver las placas en muchos edificios.

Ya en el año 1963, se lleva a cabo una recalificación social, y en los 70, con el plan de Fomento de la Avenida de la Paz, (M-30) y el cierre de la antigua estación de Delicias –hoy Museo del Ferrocarril- comienza a convertirse en un barrio residencial.

Como barrio obrero e inmigrante, Arganzuela también tuvo su Asamblea de Vecinos durante el último tramo de la dictadura, en el marco de la importancia que tuvieron este tipo de organizaciones vecinales ( famosos ejemplos son Vallekas u Hortaleza ) donde se gestó el trabajo político de todxs aquellxs que lucharon contra el fascismo a través de la necesaria unidad vecinal. Desde Arganzuela Insurgente también queremos reivindicar ese trabajo antifascista desde los barrios, ya que la desidia y la indiferencia, valiosas herramientas del sistema para mantenernos calladxs, junto con la desinformación y la constante represión de los colectivos, proyectos, o militantes antifascistas han hecho que desaparezca en gran parte ese teijdo solidario vecinal que fue crucial durante el franquismo y sigue siéndolo hoy en día. Desde el poder se han esmerado, y mucho, en hacerlo desaparecer.  Pero nostrxs creemos en el trabajo de barrio y en los mvimientos vecinales y lo reivindicamos desde aquí.

 

Ya en los años ochenta, el Plan de Actuación del Pasillo Verde Ferroviario – ese paseo de bancos, arboles y ciclistas hoy que fue durante décadas la vía de tren que separaba el barrio, muchos podemos recordar aún la vieja corrala que se demolió hace pocos años a la orilla de las vías- formó también parte de este proceso de reconversión del barrio.

Desaparecieron las industrias poco a poco ( Gasómetro, Legazpi o las famosas fábricas de cerveza) y se crean instalaciones municipales y  parques como el de Enrique Tierno Galván, antigua escombrera del Cerro de la Plata, o el de Peñuelas, antes parte del trazado ferroviario. Este proceso todavía dura hoy: la zona de Legazpi, incluso la nave donde la se asienta la Traba, son vestigios de ese pasado industrial que ha ido desapareciendo para dar paso a las urbanizaciones con gimnasios y pisicinas.  A mediados de los noventa, y hasta hace bien poco, toda la zona que antiguamente acogió industria o era simplemente campo, al oeste del barrio ( Yeserías, Pirámides…) ha sido el ejemplo más claro del la llamada “burbuja inmobiliaria” o “boom del ladrillo”. Miles de viviendas se construyeron y con ellas un nuevo tipo de vecindario, joven y con mayores recursos económicos, que fue habitando esa área donde la mafia constructora, de la mano de la corrupción política, devoraron a ladrillazo limpio millares de hectáreas.

Hoy en día pueden observarse todavía los restos de esta transformación y junto a los nuevos bloques de edificios, vemos casas bajas y antiguas y algún solar sin ocupar.

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